Ramón Aboy Miranda

En esta hora, Ramón,

cuántas cosas te diría:

no bastará todo un día

para abrir el corazón.

Escucha así mi canción

que te promete un abrazo,

ella va paso por paso

diciéndote que la aurora

llegará libertadora

con la Patria de tu brazo.

Y esto, Ramón, es un canto

penetrado de hermosura,

donde suena la cultura

arraiga tu propio llanto.

Y es que alegría y quebranto

apuntan tu rosicler,

los enseñas a nacer

para que siembren gozosos

los pétalos amorosos

de tu patrio amanecer.

Entonces, Ramón, tu Casa

Casa de ángeles es;

niños y ojos que a la vez

tu voluntad hoy abraza.

El amor por ellos pasa

formando su melodía;

sabes, Ramón, que en un día

no conocerás del todo

lo que en ellos, a su modo,

ha bordado tu alegría.

¿Quién , de golpe, te dijera

lo que atesora el futuro,

qué gesto limpio y seguro

forjará tu primavera?

Aquí estamos, tu bandera

la tenemos en la mano,

guardamos un bello arcano

que a contrapunto del pecho

asegura lo que has hecho,

siempre Ramón, puro hermano.



Unas décimas a Ramón Aboy

por Andrés Castro Ríos

26 de noviembre de 1984.




Datos biográficos de Ramón Aboy Miranda


Nació en Río Piedras el 16 de diciembre de 1950, tercero de una familia de 6 hijos habidos en el matrimonio de Gabriel Aboy Ferrer y Rosa Julia Miranda de Aboy.

Hizo sus estudios elementales en el Liceo Puertorriqueño y la Academia del Perpetuo Socorro graduándose de escuela superior en Chechere Academy en Connecticut.

Prosiguió estudios en el Maryland Institute College of Art en Baltimore donde obtiene el Bachillerato en Bellas Artes con concentración en Fotografía Artística.

Regresa a Puerto Rico y en 1972 comienza a enseñar fotografía en la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Laboró allí hasta el momento de su muerte.

Expuso sus obras en el Museo de Bellas Artes del Instituto de Cultura (1972), en el Museo de Grabado Latinoamericano (1974), en Pace College, Nueva York (1973), y en el Palacio de Bellas Artes de la República Dominicana. Participó en varias exposiciones colectivas en Puerto Rico y Nueva York.

En 1975 se le ofrece la oportunidad de ir a estudiar su maestría en Europa en la Universidad sin Paredes, auspiciado por el Pratt Institute. Ya en los arreglos finales para el viaje se entera que la casa vieja, donde nació su padre y donde él y sus hermanos se criaron iba a ser demolida por encontrarse abandonada. Enterado de la demolición un 12 de octubre, el día 13 consulta con Don Ricardo Alegría su idea de restaurar la casa y establecer en ella una galería fotográfica, primera en Puerto Rico y en el Caribe. Con el aliento del Dr. Alegría, el día 14 conversa con su familia, proponiéndole la cesión de la propiedad para restaurarla y evitar su demolición. Aceptada la propuesta comenzó de lleno la ardua labor de reparar el inmueble, fumigar, limpiar, pintar, labor que le tomó ocho meses. Ramón recordaba los cuentos que de niño le hacía su abuela acerca de las veladas que se celebraban en la casa. Contaba que según la abuela le narraba hechos de esa época, él podía escuchar la música clásica y las danzas que su tía-abuela Monsita Ferrer, notable pianista y compositora, tocaba en la sala de estar. Era imposible pensar que la derribaran y a evitar eso dedicó su corta existencia.

Moncho Aboy fue un ejemplo de constancia y perseverancia. Su dedicación al desarrollo de la cultura puertorriqueña es altamente valorada por quienes le acompañamos en su jornada. Fue ejemplo además de los más altos valores de la amistad y el amor filial.

Luchador incansable por la libertad de su pueblo, formó parte importante de la directiva del Comité Pro Defensa de la Cultura Puertorriqueña desde 1979 a 1985. Su iniciativa y militancia fue de gran relevancia en esos años de resistencia nacional.

La vida de Moncho Aboy no fue nunca fácil. Fueron muchos los obstáculos, y las decepciones que tuvo que salvar. Fueron muchos sus desvelos ante el futuro incierto de su proyecto de vida.

Por sus virtudes como ser humano y como hijo de esta Patria, por su lealtad a unos principios que con tanto valor defendió, por su amistad y su gesto de generosidad al compartir su casa con todos nosotros, Moncho Aboy es merecedor de que el Centro Cultural allí establecido desde 1991 lleve su nombre.




Galería PL 900

La Galería PL 900, primera de esa índole en el Caribe, abrió sus puertas en 1975 con una exposición de Ramó Aboy y de Héctor Méndez Caratini sobre el tema del El artesano y su ambiente. Más tarde logró que Pratt Institute de Nueva York le prestara la exposición "La Fotografía y la Gráfica".
Conjuntamente con la Galería, Aboy abrió su academia fotográfica con el fin de que los fondos provenientes de la matrícula abonaran para terminar la restauración. Comenzó a solicitar donaciones de personas interesadas en mantener un lugar como éste, sin éxito. Su sueldo del Instituto era con lo único con que podía contar.

Para ese mismo año un grupo de fotógrafos reactivan la Asociación Fotográfica de Puerto Rico, cambiando su nombre a Consejo Nacional de Fotografía, bajo la presidencia de José Rubén Gaztambide. Su sede La Casa Aboy. Aglutinaba mayormente a los fotógrafos de prensa, entre los que se encontraban Ramón Korff, Rosso Savallone, Allan Hirsh, José "Pucho" Charrón, Rafael Robles y un grupo de fotógrafos orientados hacia la fotografía como medio artístico, tales como Héctor Méndez Carattini, David Acevedo, Nydia Cabrera, Pablo Cambó, Jochie Melero y el propio Ramón Aboy. El Consejo tenía como miras documentar diferentes aspectos de nuestra vida como pueblo, que respondiera con el sentir de nuestra nacionalidad puertorriqueña. Fue así como pudimos ver expuesta en la Casa Aboy una excelente colección que enorgullecería a cualquier galería de arte, la colección de fotografías de Andrés Figueroa Cordero , héroe nacionalista recién liberado de su encarcelamiento y destierro en cárcel imperial debido a su estado de suma gravedad, con textos de poemas manuscritos por el propio poeta, Juan Antonio Corretjer; la Exposición sobre la Situación de Vieques y la Exposición del Niño . Más tarde se realizó la exposición titulada Autorretrato . Por varios años y hasta 1986 la Asociación de Fotógrafos de Prensa realizó su exposición anual en nuestra sede.

A partir del 1976 la labor de Moncho fue tenaz convirtiendo a Casa Aboy y su Galería PL 900 en uno de los centros de cultura más importantes en toda la Isla.

A partir de 1980 la Casa Aboy, pasó a ser el lugar donde se llevó a efecto la mayor parte de la gestión artística y cultural del área metropolitana aglutinando a su alrededor a cerca de 25 agrupaciones culturales sin fines de lucro, entre ellas, el PEN Club de Puerto Rico, la Casa Nacional de la Cultura, la Sociedad de Música Contemporánea, la Asociación de Fotógrafos de Prensa, la Hermandad de Artesanos y Artesanas, la Asociación de Periodistas, el Grupo Guajana de Gráfica y Poesía, la Hermandad de Artistas Plásticos, el Comité Pro Defensa de la Cultura, y otros. Multiplicidad de actividades culturales vinieron a completar la idea original de academia y galería fotográfica. Casa Aboy pasó a ser un espacio necesario, prestigioso y vital. Por inspiración de Moncho, se organizaron los Niños Amigos de Casa Aboy que se reunían los primeros sábados de cada mes para en forma entretenida y pedagógica aprender los hechos históricos y las vidas de nuestros más insignes puertorriqueños.

En 1986, luego de un litigio familiar por razones de herencia la Casa Aboy cerró sus puertas y meses después Ramón partía al eterno.